En el Real Sitio de San Ildefonso (Segovia), el Palacio de La Granja nace como proyecto borbónico de primera magnitud: Felipe V impulsa su construcción desde 1721, con una cultura visual que mira a Versalles y fija en el siglo XVIII un ideal de representación donde arquitectura, jardines y artes decorativas forman un solo discurso. En ese contexto, las salas de planta baja intervenidas —Sala de la Justicia y la Verdad (estuco ocre) y Sala de Europa y Asia (estuco pórfido)— conservan una decoración de estuco mármol, recercados en tonos siena/porfídicos y embocaduras con lacería y motivos vegetales en escayola dorada con oro fino de al mixtión, un vocabulario dieciochesco donde la materia “simula” para elevar la lectura del espacio. En 2021, tras un tratamiento de barrera química frente a humedades de capilaridad que dejó taladros y aceleró la aparición de patologías asociadas al proceso de secado(sales, disgregación del soporte, pérdidas de decoración). Nuestro taller abordó el saneado integral de paramentos y embocaduras: eliminación de sales y limpieza química, retirada de piezas irrecuperables, reposición de recercados mediante fabricación en taller de nuevas piezas de estuco (masas con pigmentos y agua cola de origen animal, recibido con esparto y escayola, estucados y lijados sucesivos hasta grano 1000) y colocación con adhesivo de escayola, con reintegraciones volumétricas y acabado con encerado y pulido. En las embocaduras se repusieron relieves mediante moldes (silicona y contramolde), se imprimaron y repintaron fondos y se restituyó el dorado, con oro fino al mixtión, con protección final, devolviendo estabilidad material y una lectura unitaria del conjunto.