La Colegiata del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, núcleo espiritual del Real Sitio, sufrió en 1918 un incendio que arrasó la cúpula central y las torres laterales; su reconstrucción se extendió entre 1928 y 1958. En su programa decorativo destacan las pinturas murales de las pechinas con los cuatro evangelistas, obra de Francisco Bayeu (escuela cortesana del siglo XVIII), y el retablo mayor diseñado por Theodoro Ardemans, que integra mármoles, jaspes y bronces junto a un gran lienzo atribuido a Francesco Solimena (tradición napolitana barroca). El tabernáculo de lapislázuli alberga la Virgen de Loreto, de notable devoción cortesana. Por su escala, iconografía y calidad material, el templo es hito del barroco borbónico y referente de la relación entre arquitectura, artes suntuarias y liturgia.
Alcance de la intervención (2005–2007): Tratamientos en bóvedas y cúpula, cornisas y estucos, retablo mayor (mármoles, jaspes, bronces), pinturas murales en pechinas, púlpitos, portones y confessionales, sillería de coro, tribuna real y rejería. Actuaciones específicas: limpieza controlada acuosa y orgánica, desincrustación y descerado, consolidación estructural, reintegración cromática y volumétrica, dorado con oro fino sobre bolo, rejuntados y estucos compatibles y protecciones finales.
Metodología y oficios: Criterios de mínima intervención, reversibilidad y compatibilidad. Ensayos previos de limpieza controlada, uso de fijativos reversibles en policromía, silicatos y consolidantes en soporte pétreo, morteros de cal hidráulica y dorado tradicional. Participación coordinada de los talleres de pintura, dorado, estuco, madera, metales y escultura, con cartografiado de patologías y control de calidad.
Resultados y valor patrimonial: Recuperación integral de la lectura barroca, estabilidad material de soportes y superficies, reversibilidad de tratamientos y plan de conservación preventiva que facilita el mantenimiento futuro y potencia el uso litúrgico y la visita pública.
Obras singulares tratadas: Pechinas con los Evangelistas (Francisco Bayeu); retablo mayor (Theodoro Ardemans) y lienzo atribuido a Francesco Solimena; tabernáculo de lapislázuli con la Virgen de Loreto; púlpitos, sillería de coro y portones monumentales.
La intervención (2005–2008) priorizó recuperar la lectura original y garantizar la conservación futura: limpiezas mecánicas y químicas controladas (incluida vaporización), estucados y reposiciones con moldes de escayola y silicona, reintegraciones volumétricas y cromáticas, dorado al agua sobre bol con bruñido, consolidación de pinturas y textiles con soportes de algodón y crepelinas, restauración de mobiliario y carpinterías, así como tratamiento de desecación de muros para estabilizar humedades. La eliminación de intervenciones anteriores inadecuadas y la restitución fiel de perfiles, zócalos y oros devolvieron coherencia histórica y brillantez técnica al conjunto, reforzando su valor representativo dentro de las residencias reales españolas.