Levantado en el eje de Cibeles por encargo de los marqueses de Linares, el Palacio de Linares, cuyas obras se iniciaron en 1877 y no fueron culminadas hasta 1990, es uno de los grandes manifiestos madrileños del eclecticismo finisecular y de las artes decorativas de raíz francesa. A partir de 1992 paso a albergar la Casa de América, y experimento un proceso de rehabilitación distinguido con el Premio Europa Nostra en 1993, en el que tuvo oportunidad de participar ya nuestro taller de restauración. Durante todos estos años, el Palacio de Linares se ha ido consolidando como un modelo de edificio histórico plenamente vivo. En este marco, la Conservación preventiva del Palacio de Linares se plantea como un servicio continuado que equilibra preservación y uso institucional, mediante operaciones como la vigilancia de condiciones medioambientales (humedad relativa, temperatura y radiación), exámenes visuales sistemáticos y medidas correctoras tempranas ante riesgos propios del contacto con el público, el uso y otros factores de alteración como la contaminación urbana. El servicio se articula en base a una planificación anual y la metodología concreta combina control, limpieza y restauración puntual, siguiendo procedimientos específicos para cada tipo de material, así como intervenciones integrales por salas en campañas estivales (julio-agosto).