El servicio de conservación y mantenimiento de los elementos de carpintería de madera de los edificios del Banco de España en Madrid, cuyo objeto abarca desde elementos fijos hasta mobiliario y componentes auxiliares, e incluye tareas como revisiones periódicas, reparación de incidencias, restauraciones complejas, montajes, desmontajes, instalaciones y fabricación de piezas cuando resulta necesario. Desde el punto de vista técnico, la metodología se orienta a mantener altos estándares de calidad, compatibilidad material y durabilidad, con especial atención a los casos en los que intervienen carpinterías y mobiliario histórico. El servicio incorporará además un enfoque de conservación preventiva mediante el denominado Plan PRISMA, que se concreta en revisiones periódicas para detectar patologías de manera temprana y reducir la necesidad de realizar actuaciones más invasivas en el futuro. La gestión de las intervenciones se articula a través de un sistema de incidencias del propio Banco de España, complementado con partes diarios, control fotográfico, informes mensuales e informe anual de seguimiento. Los avisos urgentes se atienden en menos de 48 horas y los ordinarios en un plazo no superior a 10 días. La operativa está diseñada para interferir lo mínimo posible en la actividad institucional, con turnos de mañana y tarde, en coordinación con el Departamento de Mantenimiento y con posibilidad de programar actuaciones fuera del horario habitual cuando la naturaleza del trabajo así lo requiera. En cuanto al contexto histórico y artístico del bien, el proyecto definitivo fue elaborado por los arquitectos Eduardo de Adaro y Severiano Sainz de la Lastra tras un concurso previo, aprobado a finales de 1883; la primera piedra se colocó el 4 de julio de 1884 y el edificio fue inaugurado en 1891.
La sede fue creciendo por ampliaciones sucesivas que reflejan distintas etapas de la arquitectura española: una primera ampliación iniciada en 1927 y completada en 1934 por José Yarnoz Larrosa; una segunda desde 1969, proyectada por Javier Yarnoz Orcoyen; y un cierre final del conjunto, inaugurado en 2006, desarrollado a partir del proyecto de Rafael Moneo. Esa evolución convierte al edificio en un palimpsesto arquitectónico donde conviven la monumentalidad historicista original, aportaciones interiores con rasgos Art Decó en la ampliación de 1927-1934 y soluciones contemporáneas integradas con respeto hacia el edificio previo.