Levantado en el entorno de Cibeles, el Palacio de Buenavista es una pieza clave del Madrid ilustrado: la primera piedra del edificio actual se coloca en 1777, con proyecto de Juan Pedro Arnal para la XIII duquesa de Alba, en un lenguaje de raíz neoclásica; tras los incendios de 1795–1796, el inmueble atravesó reformas sucesivas y, desde el siglo XIX, quedó vinculado de forma estable al ámbito militar, siendo hoy sede institucional del Ejército. En este marco, la intervención abordó la Restauración verja Palacio de Buenavista en su tramo perimetral sur, actuando sobre los pilares de granito y la reja metálica. El estado previo mostraba virajes de eje por vibraciones, arenización y disgregación superficial, alveolización, pérdidas de mortero en juntas, grietas y fisuras con riesgo de desprendimiento, deplacaciones y pérdidas volumétricas, además de suciedad, biodeterioro (hongos, líquenes y musgos) y depósitos asociados a contaminación y excrementos de aves; en la verja se registraban faltas de soporte, uniones debilitadas, repintes sintéticos que ocultaban la decoración y lagunas convertidas en focos de corrosión. La metodología se articuló en lo siguiente: limpieza mecánica manual; eliminación cuidadosa de morteros incompatibles; saneado y limpieza de juntas con soplado controlado; consolidación para recuperar resistencia y reducir porosidad; y reintegración volumétrica con saneado previo y anclaje mediante varillas, modelado con mortero de restauración y ajuste manual de texturas. En metal, se realizó decapado y eliminación de óxidos con herramientas manuales, fijación de piezas descolgadas, soldadura de roturas, sellado de intersticios con resina, reposición de motivos irreversibles mediante escaneado 3D y fundición en aluminio, y protección final con dos manos de pintura tipo Oxirón, reintegrando los dorados con tres manos de micas minerales. El resultado restituye estabilidad, lectura ornamental y durabilidad a un cerramiento que forma parte de la percepción histórica del conjunto.