En el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso —creación de Felipe V como residencia y escenario de representación borbónica, enriquecida durante el siglo XVIII con un programa decorativo y coleccionista de primer orden— cada sala funciona como un teatro de prestigio donde arquitectura, artes decorativas y “aparato” cortesano se leen como un conjunto. En ese marco se inscribe la Sala de la Fuente de las Conchas, con decoración mural del siglo XVIII atribuida en el informe a Giacomo Bonavia, pintor-decorador italiano activo en España desde 1728 y vinculado a las decoraciones de Aranjuez y La Granja. El estado previo mostraba daños por humedades de capilaridad en zócalo y pérdidas de pintura y preparación en juntas, abordadas mediante protecciones, saneamiento de estratos irrecuperables, retirada puntual de soporte deteriorado, tratamiento fungicida por presencia de hongos, reposición con tableros fenólicos atornillados, relleno con masilla y acabado con esmalte sintético integrado cromáticamente, para restituir continuidad y estabilidad. En el Gabinete de Espejos, los zócalos presentaban agrietamiento, levantamientos y pérdidas de capa pictórica, con soporte y preparación debilitados. Allí, se retiraron paneles en mal estado y se sustituyeron por nuevos paneles en soporte rígido inerte, colocados y pintados igualándolos al original”. Finalmente, en la vidriera semicircular del siglo XIX de la escalera de nogal (con anillos verde y naranja y motivos vegetales), se trataron vidrios rotos mediante desmontaje y traslado a taller, consolidación del emplomado, plantilla y reproducción de vidrios, montaje y reinstalación, devolviendo lectura, seguridad material y coherencia estética al recorrido palaciego.